30/10/08

Hay vida en el cementerio, por Martín Rubino

¡Hay vida en el Cementerio!

Había que ponerle límite a un fantasma que revoloteaba por la cabeza de Colón cada vez que pisaba su histórico Cementerio de los Elefantes. En este estadio mítico, donde supieron morder el polvo el Santos de Pelé, la Selección Argentina y el poderoso Peñarol de Montevideo, no se podía siquiera ganarle al problemático Huracán o al pálido Independiente. Se quebró la racha de cinco partidos sin festejar como anfitrión y debe destacarse, pero lo más importante fue que se consiguió de la mano de un fútbol entusiasta.

Los centros cruzados estériles y previsibles de fechas anteriores se transformaron en teledirigidos más precisos que la mano del mejor cirujano del país. La tibieza en la actitud y las desatenciones de los primeros tiempos mutaron en grandes dosis de agresividad y apetito ofensivo. A este rico menú se sumó la mayor solidez aportada por la línea defensiva, que por lo menos no se metió en problemas por sí sola (Léase errores como los de Candia contra San Lorenzo y Crosa ante Arsenal).

El optimismo se potencia con vértigo ya que, sin dudas, esta goleada debe enlazarse con los síntomas de vida demostrados en la victoria del sábado contra Vélez. Juntar unos billetes para apostar por una recuperación ya no parece un reto a la suerte. El próximo paso será llevar este traje renovado a la fiesta que prepara San Martín de Tucumán. En definitiva, toda caminata exitosa se gesta, indefectiblemente, paso a paso.

¿Que ''Bichi'' lo picó?

Con tres goles del ídolo Sabalero, el equipo de Mohamed goleó este miércoles 5 a 2 a Argentinos y ganó de local por primera vez en el Apertura. También la metieron los Ramírez: Alfredo y Rubén.


La recuperación de Colón en su casa no podía llegar sino de la mano de de su máximo ídolo, Esteban Fuertes, que convirtió tres goles para que el equipo gane en Santa Fe por primera vez en este Apertura -el último triunfo fue el decisivo 1 a 0 sobre Racing, en la última fecha del Calusura-.

El resultado fue indiscutible: Colón contó con más chances para convertir, en calidad y cantidad, y tuvo a la figura del juego, el delantero que estuvo afiladísimo y que revalidó su condición de ídolo indiscutido del hincha.

Sin embargo, en defensa el equipo sufrió más de la cuenta, ya que Argentinos jugó desde los 17m con un hombre menos, pero la visita nunca se resignó y aprovechó cuando Colón le cedió -voluntaria o involuntariamente- la iniciativa.

A pesar de esto, la importancia de conseguir el segundo triunfo seguido luego de una seguidilla preocupante, tiene muchísimo valor, lo que da tranquilidad a jugadores y cuerpo técnico y, sobre todo, un poco más de aire en la zona peligrosa de los promedios.

Golpeó de entrada

Desde el inicio el juego el partido fue trabado y con dos equipos que metieron muchos pelotazos. Pero poco tardaría el equipo de Mohamed en abrir el marcador.

Iban poco más de cuatro minutos cuando Fuertes rompió el cero luego de una jugada preparada: tiro libre que Oyola ejecutó desde el círculo central, un toque de primera pasado al segundo palo, bajan la pelota de cabeza al punto del penal, donde estaba Acosta que sacó un remate “mordido”, y el rebote le quedó al “Bichi”, quien “fusiló” a Torrico para poner el 1 a 0.

A partir de ahí, Argentinos adelantó más sus líneas en el campo y exigió más a la defensa Sabalera, mientras que Colón encontró más espacios y volvió a complicar a la visita con un par de jugadas de pelota parada.

A los 17m. Los de “Pipo” Gorosito se quedaron con un jugador menos por la expulsión directa del volante Sergio Escudero, quien “bajó” desde atrás a Fuertes, en una falta muy dura y cuya decisión arbitral no mereció discusión alguna.

Así, en menos de 20 minutos el panorama estadístico era muy favorable a Colón, que estaba en ventaja numérica al ganar 1 a 0 y con su rival con un hombre menos. Sin embargo, era el “Bichito” el que se paraba peligrosamente en terreno sabalero, obligando a replegarse a los volantes y defensores locales en los límites del área custodiada por Pozo.

De a poco, Garcé, Candia y Aguilar se fueron convirtiendo en los puntales del triunfo parcial. El equipo de la Paternal manejaba la pelota y arrinconaba a Colón, pero recién a los 30m exigió por primera vez una intervención seria de Pozo, luego de un centro pasado al segundo palo que el arquero salió a despejar con los puños.

Pero el quedo de Colón, finalmente, tuvo castigo dos minutos después, cuando el “Rengo” Díaz recibió la pelota y desde muy lejos -sin marca, de frente al arco y con todo el tiempo del mundo para acomodarse y medir el tiro- sacó un remate que se metió abajo, en el primer palo, para conseguir la igualdad.

Ese golpe hizo reaccionar al Sabalero: un minuto después, Fuertes anticipó un centro en el área chica, que se fue desviado; y a los 35m Rubén Ramírez desde la derecha y dentro del área remató desviado.

A los 47m, tras un contragolpe bien manejado por Acosta, Ramírez quedó mano a mano con Torrico, quien le tapó el remate del que hubiera sido el segundo tanto del local.

Luego del gol, Colon se quedó y le cedió la iniciativa a Argentinos, que con un jugador menos dominó a su rival y llegó con justicia al empate. Manejó más la pelota y se paró más adelante en el campo de juego, aunque a la hora de atacar los santafesinos tuvieron en “Tito” Ramírez las dos chances más claras para volver a desnivelar, cosa que consiguieron cuando se lo propusieron.

Hasta que apareció el “Bichi”...

Al igual que en el final del primer tiempo, Ramírez fue el protagonista con dos oportunidades en los primeros tres minutos del complemento. La primera mal anulada por una supuesta posición adelantada, y la segunda cuando Torrico le desvió un tiro bajo al primer palo cuando “Tito” encaró de frente al arco.

Otra vez el inicio era favorable al rojinegro, que lo plasmó en la red y se puso en ventaja nuevamente con el gol que llegó a los cinco minutos, anotado por Alfredo Ramírez -que en su tercer partido en Primera debutó en la red-: un pase en profundidad se desvió en un defensor, la pelota se elevó y cuando caía, a la carrera, de primera y desde un ángulo cerrado, Ramírez le dio con la cara interna del pie cruzándola al segundo palo. Quedó la duda de si quiso pegarle al arco o buscó a Fuertes, que entraba por el medio, pero la cuestión es que la pelota dio en el poste y se metió para poner el encuentro 2 a 1.

A partir de ahí el partido se abrió nuevamente para los dos, porque Argentinos no se resignó, sino que manejó bien la pelota y generó situaciones de riesgo en el área del Sabalero, mientras que Colón aprovechaba los espacios a espaldas de los volantes y de contra también llevaba peligro.

Así fue hasta los 18m, cuando apareció Fuertes dos veces: primero ganándole en la marca a un defensor y estrellando un tiro en el palo, jugada que siguió con un cabezazo exigido de Ramírez y que culminó con un centro de Sciorilli que, finalmente, embocó el “Bichi” -luego de una pifia de un defensor-, quien esperaba en el segundo palo.

El 3 a 1 daba más tranquilidad, y un minuto después de la conquista, Lucas Acosta armó una buena jugada individual para quedar de frente a Torrico, que contuvo el tiro que tenía destino de gol.

A pesar de la desventaja, los de “Pipo” Gorosito no dejaban de buscar el arco de Pozo -al que llegaban seguido-. Pero a Colón le quedaban muchos espacios que supo explotar para convertir el triunfo en una goleada que vino muy bien, luego de varias fechas sin ganar en el Centenario: a los 29m quedaron cuatro del Sabalero en ataque contra tres defensores, y se florearon los delanteros rojinegros, primero Fuertes que buscó a Ramírez, y este que le metió un centro al “Bichi”, quien de cabeza puso el 4 a 1, consiguiendo su tercer gol del encuentro.
Ahora sí el resultado sentenciaba el destino del partido, pero el “Bicho” no dejaba de insistir y también tuvo premio, cuando a los 34m Andrés Romero descontó, luego de un pase cruzado en profundidad y a espaldas de la defensa. El volante eludió a Pozo y puso el 4 a 2 en lo que ya era un partidazo, en el que no dejó de ser preocupante el funcionamiento defensivo de Colón.

En el cierre del partido, Rubén Ramírez se sacó la “espina” luego de buscar toda la noche y contar con varias oportunidades, cuando consiguió su gol para poner el 5 a 2 definitivo, tras una jugada bien elaborada y que contó con la colaboración de una extenuada defensa visitante: Fuertes ejecutó rápido un tiro libre a la izquierda para Oyola, este buscó por abajo a “Tito”, que definió entrando a la carrera desde el borde del área chica.

Así se terminó un partido que mostró dos caras en el conjunto de Mohamed: una en ataque -la mejor-, con varias situaciones de gol y cinco conquistas. La otra -más precupante-, en defensa, ya que Argentinos, siembre abajo en el marcador y con un hombre menos, no dejó atacar y contar con chances frente al arco de Pozo.

29/10/08

AL FINAL DEL PRIMER TIEMPO: COLON 1 - 1 ARGENTINOS

Con gol del Bichi a los 4 minutos, y un zapatazo tremendo del Rengo Diaz a los 32 minutos empatan
transitoriamente.

27/10/08

Colón necesita jugar y ganar en Santa Fe como ante Vélez




















A Mohamed se le presenta el dilema del armado del equipo, después de un partido en el que todos jugaron de bien para arriba.
Por Enrique Cruz (h)


Cuando un plantel juega bien, gana, golea, gusta y tiene actuaciones individuales tan relevantes, al técnico también se le complica el armado del equipo si es que tiene, afuera del mismo, a jugadores a los que considera titulares. Y Capurro y Rivarola, para Mohamed, lo son.

¿Qué tiene que hacer el "Turco"? Sería irreverente y hasta podría tratarse sólo de una opinión, como la de miles y miles que armarán, desde hoy y hasta pasado mañana, sus propios equipos para recibir a Argentinos Juniors. Capurro cumplió la suspensión, ¿vuelve? Rivarola se recuperó de la lesión, ¿vuelve? Los dos salieron del equipo siendo titulares, ¿siguen siéndolo después de la gran actuación de anteayer en Liniers? ¿Será injusto el "Turco" si toca el equipo? ¿Por qué cambiar un mediocampo que tuvo rendimientos, en algunos casos, superlativos?

Estas preguntas se las estará haciendo el propio Mohamed, principal responsable del cambio de actitud y de producción futbolística que tuvo el equipo. Es él mismo, quien, con esos seis cambios que hizo entre Independiente y Vélez, denotando hasta cierta confusión y búsqueda desesperada del equipo, se convirtió en protagonista directo de la victoria. Porque, si bien es cierto los que juegan son los de adentro, el que los elige (a ellos, al esquema y a la estrategia) es el de afuera. Y la visión global que tuvo Mohamed fue perfecta: en el armado del equipo, en la elección del esquema y en la manera en que lo planteó, apretando a los volantes rivales, ahogando a Vélez en su propia salida y atacándolo en forma permanente y hasta sorpresivamente. Incluso, en los momentos en que Vélez asediaba buscando lo que nunca consiguió: descontar el partido para arrimarse en el resultado y complicar la genuina victoria de su adversario.


¿
Cambio o no cambio?

En esa búsqueda de respuestas de Mohamed, existe, al menos, la convicción de que arranca en un buen punto de partida, que fue la brillante actuación ante Vélez. Se supone que, si Mohamed supo cambiarle la cara diametralmente al equipo después de la derrota con Independiente y metiendo seis cambios, mejor podrá mantener ese rostro saludable tras la victoria del otro día. En fútbol, los triunfos -si vienen precedidos de buenas actuaciones- son fundamentales para trabajar con otro ánimo, sin tantas presiones ni exigencias.

Uno tiene la impresión de que, si es que se produce algún cambio, Capurro podría llegar a jugar contra Argentinos Juniors. Convengamos que, si no lo pone, Mohamed estará excluido de cualquier inquietud en contrario, porque se justificará en el muy buen rendimiento de Alfredo Ramírez y de Prediger, que son, en teoría, los que podrían salir (uno de los dos, claro) para que ingrese Capurro.El tema pasa por Rivarola, otro de los que gozó siempre del respaldo explícito de Mohamed. Para que juegue Rivarola, tiene que salir uno de los volantes centrales. O sacarlo a Acosta y jugar con cinco mediocampistas, pero sin enganche. Y no creo que Mohamed saque ahora a Lucas Acosta después de la gran actuación que tuvo el pibe. Sería un error quitarle ese envión y no aprovecharse de esas condiciones que son innegables y que recién pudo mostrar en todo su bagaje el sábado pasado. Además, es bueno también para un técnico aprovecharse de los momentos de los jugadores. Y tanto Lucas Acosta como Alfredo Ramírez vienen de actuaciones casi impecables y en un partido colmado de presiones y exigencias como fue el del sábado. ¿Por qué sacarlos?


H
ay que ser pacientes

Uno se imagina que no será fácil el partido del miércoles con Argentinos Juniors. Alguna vez, Gorosito dijo de su equipo: "Se van a tener que romper el alma para ganarnos". Y algo parecido uno insinuó, en aquellos pasajes iniciales de buenos resultados del torneo, de este Colón del "Turco", que luego entró en un momento de incertidumbre generalizada, cuando no se ganaba de local y empezaban a llegar las derrotas de visitante, condición en la que el grupo parece más cómodo (de los seis partidos que jugó en este Apertura, ganó 3).

Colón tiene en contra, pensando en el miércoles, la pesada mochila de reconocerse un equipo con problemas y debilidades para ganar de local. A su favor, Colón tiene el aliciente de que el 3-0 contundente con buena producción futbolística del encuentro con Vélez es un desahogo para todo el mundo sabalero. La conclusión es que hay que salir a jugar el partido con la misma actitud que ante Vélez y con paciencia. La gente querrá ganarlo a los 30 segundos de empezado, pero el equipo tiene que adoptar en Santa Fe esos mismos argumentos -futbolísticos y anímicos- que lo llevaron a construir la gran actuación del sábado.

Ganar es lo único para Colón. Pero no porque haya desesperación matemática ni otro tipo de necesidades, sino porque ya es hora de que se modifique ese 26 ó 27 por ciento de pobrísima eficacia que ha identificado el arranque de esta temporada como local. Cuatro empates y una derrota en cinco partidos, en casa propia, son la consecuencia de un problema que Colón tiene que resolver. Y allí también estará la mano del técnico, inteligente para plantear los partidos de visitante; entender y trabajar en fórmulas que le permitan empezar a encontrarse con buenas actuaciones y con victorias en Santa Fe, hoy el principal saldo negativo de esta campaña.
Y se volvió a las fuentes
Queda, como corolario de la actuación del otro día un tema sobre el que Mohamed machacó en esa reunión del lunes en el predio, después del entrenamiento, cuando la dirigencia casi en pleno, con Lerche a la cabeza, fue a conversar con el técnico para manifestarle el apoyo y respaldo total a su gestión.

Mohamed les dijo a los dirigentes: "Vamos a volver a las fuentes". ¿Cuáles son las fuentes? Que Colón sea el equipo aguerrido, fuerte emocionalmente, sólido, luchador y difícil de vencer de los últimos partidos de la temporada pasada y los primeros de la actual. Más otros detalles, como el de parar un 3-5-2 (aunque sea con la figura del enganche, llevado a la práctica por Lucas Acosta), aprovechando la vuelta de Garcé, jugador clave e indispensable para encontrar una solidez defensiva que Colón no tuvo en los últimos partidos (después del 0-0 con Banfield, al equipo le marcaron 12 goles en cinco encuentros) y que terminó con la titularidad de Blázquez y con la salida de jugadores que no rindieron de acuerdo con lo esperado, como en el caso de Diego Crosa, por ejemplo.

Ese retorno a las fuentes fue fielmente interpretado por el "Bichi" Fuertes contra Independiente, pero no contagió ni fue imitado por el resto. Algunos no pudieron por impotencia; otros, por descontrol; la mayoría, por confusión. El "Bichi", ante Vélez, fue uno más. Jugó un partido inteligente con la pelota (de sus pies se iniciaron las jugadas de los dos primeros goles), pero no se convirtió ni en el abanderado del esfuerzo ni en el responsable directo del triunfo. Y estoy seguro de que él mismo, como referente válido y de mayor experiencia, se sentirá hoy satisfecho por esa respuesta que vio de sus compañeros.

400 victorias

Con la del sábado en la cancha de Vélez, Colón cosechó su victoria número 400 en Primera División sobre un total de 1.206 partidos disputados desde 1966, año en que se produjo el debut en la máxima categoría luego del histórico ascenso de 1965. El primer triunfo se produjo en abril de 1966, cuando Colón venció a Ferro.

Argentinos y San Martín

Colón jugará el miércoles, a las 19.30, ante Argentinos Juniors en el estadio del barrio Centenario. Luego, el plantel volverá a entrenarse el jueves por la tarde y el viernes está previsto el viaje, por vía aérea, con destino a San Miguel de Tucumán para jugar el sábado, a las 21.10 (hora de Santa Fe) con San Martín en la Ciudadela tucumana. Luego de ese encuentro, Colón recibirá en su cancha la visita de Tigre, uno de los protagonistas del torneo, aunque todavía no se sabe el día y horario de este cotejo.

Promesas

De a poco, el Turco Mohamed está demostrando que es un técnico que sabe mirar para abajo y ver a los pibes del club. Le dio continuidad a Prediger, hizo lo propio y lo bancó a Lucas Acosta, recuperó la capacidad goleadora de Tito Ramírez en momentos clave del torneo pasado y también en el actual, hizo debutar a Alfredo Ramírez y llevó al banco a otros chicos, como Quilez o Mauricio Mansilla. Además, sigue mirando muy de cerca a Facundo Sánchez (volante por derecha o izquierda con excelente dinámica), y a los dos delanteros: "Cocó" Ledesma y Canario, que el sábado marcó dos de los tres goles de la reserva


FUENTE: EL LITORAL

26/10/08

Le abrieron la jaula al fenix, por Martin Rubino

Los pueblos de la antigüedad se entusiasmaban cada vez que hablaban del Ave Fénix, aquel pájaro que creían único y tenía la facultad de resucitar de sus propias cenizas. Como buen motivador nato, quizás el Turco Mohamed apeló a esa fábula para que Colón despertara de su letargo.
Se sabe del increíble poder que ostenta la victoria en el mundo del fútbol. Probablemente, el ciclo de Mohamed abría cavado su tumba si el equipo sumaba otra derrota dolorosa. Sin embargo, el buen fútbol desplegado ante un paupérrimo Vélez acalló las críticas. El 3-0 fue una verdadera demostración de orgullo de un plantel que no respaldaba a su entrenador en el campo de juego.
Las seis variantes con respecto a la caída ante Independiente dieron un caudal de frutos. Principalmente, respondieron con creces el arquero Pozo, Alfredito Ramírez y Lucas Acosta. Obviamente, no hay que olvidar el saludable retorno de Ariel Garcé. Además, el 3-5-2 exhibió una dinámica muy parecida a la del torneo pasado, como para demostrar que renovó su vigencia. Sería un pecado de inocencia pensar que Colón ya tiene el alta. El buen partido en el Amalfitani apenas fue un síntoma de vida en un panorama dominado por la oscuridad. Frente a Argentinos, que tiene el foco en la Sudamericana, será clave encontrar continuidad.

Alta cotización del sábalo en Liniers

Colón jugó muy bien y ganó 3-0 a Vélez en el fortín.





















Ese proyecto de inferiores que lanzó Colón hace un par de semanas ya está teniendo un perfil resultadista: el equipo jugó un gran partido, en el cual se destacaron tres que vienen desde abajo.
Colón supo pasar de aquella famosa frase de Mohamed (“los veo cómodos y relajados”, después de la derrota con Arsenal) y los silbidos de su propia gente (después del 1-2 con Independiente en el Cementerio) a construir una actuación soberbia, de enormes y hasta consagratorios rendimientos individuales (el claro y contundente 3-0 sobre Vélez de ayer en el Amalfitani).
Cuando se habían extinguido los 90 minutos del partido con Independiente y todos hablaban de la reprobación de la gente, del bajón del equipo, de la falta de triunfos como local, de la racha de siete partidos consecutivos sin ganar, surgía también una sensación muy clara: la de que el técnico era el principal responsable del momento y también que él tenía en sus manos la posibilidad de cambiar.
Y Mohamed lo hizo nomás. Porque al margen del gran partido de Candia, de la solvencia enorme de Garcé, de las dos juveniles revelaciones (Alfredo Ramírez y Lucas Acosta) y de los goles de Tito, hubo desde la concepción táctica y estratégica del entrenador un sostén casi decisivo para armar el gran partido que supo jugar Colón.
Es cierto que se puede diseñar, desde la teoría, el mejor de los planteos sin descuidar un solo detalle. Pero se necesitan buenos intérpretes que lo consoliden, lo lleven a la práctica con la mejor fidelidad posible y, además, que lo potencien con los rendimientos individuales que son los que llevan al éxito o condenan al fracaso a cualquier esquema.
Un partido muy bien pensado
En este rubro, el Turco Mohamed jugó “su propio partido” y demostró, con hechos, todo lo que le había expresado con palabras a los jugadores y a la dirigencia durante una semana en cierta forma convulsionada por las dos derrotas consecutivas que acarreaba el equipo:
* 1) No dudó en meter mano y cambiar más de medio equipo: seis variantes de Independiente a Vélez.
* 2) Volvió a sus propias fuentes: hizo un 3-5-2, su esquema preferido, y se la jugó con un enganche neto para ganarle las espaldas a los volantes rivales, sabiendo que Vélez se iba a venir con casi todos en búsqueda del arco propio.
* 3) Pensó más y mejor el partido que Tocalli: no dejó nada librado al azar y sorprendió con la posición de algunos jugadores que luego fueron clave para la victoria.
Mohamed armó un partido de “parejitas” en el mediocampo: Oyola con Gastón Díaz, Alfredo Ramírez con Cabrera, Prediger con Zapata y Falcón con Papa. A esos duelos individuales, en algunos casos muy marcados como el de Falcón con Papa y el de Prediger con Zapata, los ganaron en todos los casos los jugadores de Colón. Allí empezó a vislumbrarse lo que luego ocurriría, porque más allá de pensar en el rival, el “Turco” tuvo un plan alternativo de “exterminio”:
Colocó a Tito Ramírez volcado por el costado izquierdo (allí por donde juega Cubero) y en ese sector encontró Colón las ventajas para aprovechar y definir el partido (dos goles de Tito en el primer tiempo entrando por ese costado y a espaldas de Cubero).

La única duda del “Turco” —y del equipo— se produjo en el arranque del segundo tiempo. Con la entrada de Nanni y el adelantamiento de Papa, Vélez —lógica y naturalmente— lo metió en un arco a Colón. Allí empezó a crecer la figura de Garcé (ya Candia venía jugando muy bien y Aguilar entró casi en un mismo nivel de buen rendimiento que había tenido Goux en el primer tiempo), pero hubo un momento en el que Mohamed no supo qué tenía que hacer. Amagó meter línea de cuatro (Falcón al fondo y Acosta por derecha) y se arrepintió enseguida; amagó cambiar de lado a los marcadores (Candia a la izquierda y Aguilar a la derecha), pero también se arrepintió. Entonces, definió seguir con el mismo esquema y no se resignó jamás a atacarlo a Vélez (jugó con un enganche y dos delanteros hasta el final del partido).
¿Qué consiguió?, gracias al muy buen rendimiento defensivo (de la línea de tres y de los del medio también), evitó que Vélez descontara y se agrandase, y aprovechó para contragolpearlo. De esta forma, jugando de contragolpe, pudo marcar más goles, siguió siendo más que Vélez y ganó con una autoridad, merecimientos y legitimidad indiscutibles el partido.

Si Colón metía cuatro, cinco o seis goles, iba a estar bien. Barovero se convirtió, hasta donde pudo, en sostén del 0-2. Entre algunas imperfecciones para definir o para elegir el mejor destinatario en los contragolpes, por parte de Colón, y algunas atajadas del arquero de Vélez, el partido se mantuvo casi hasta el final con ese resultado, que ya Colón había logrado, basado en la solidez e inteligencia, en el primer tiempo. Y el estallido se produjo en el propio final, cuando Lucas Acosta aprovechó uno de los tantos contragolpes de gol que armó Colón, para definir en gran forma, entrando por derecha, redondeando así una actuación formidable.
Puro mérito sabalero
No faltarán quienes digan que Colón se aprovechó de un Vélez débil, sin argumentos de juego y escasamente profundo a la hora de atacar. Cuando un equipo golea a otro se pueden tomar dos caminos. O se reflejan y realzan las virtudes del que goleó, o se hace hincapié en los defectos del que fue goleado. Siempre, en toda goleada, hay algo de los dos: del que golea y del que la sufre. En este caso, los méritos de Colón son relevantes. Desde el planteo del técnico, la elección de los intérpretes y la concreción en la cancha durante los 90 minutos.
¿Acaso no se dudaba de un mediocampo con mucha “pibada”?, ¿acaso muchos no se preguntaban qué iba a pasar con el arquero, por más que el clamor popular apuntaba a la salida de Blázquez y a la inclusión de Pozo?, ¿acaso no se pensaba que jugar con línea de tres ante un equipo ofensivo como Vélez y por cómo venía jugando Colón en defensa, no era una invitación a “comerse” otra vez varios goles?
Colón jugó un partido bárbaro desde todo punto de vista, por eso, los méritos hay que apuntarlos a exaltar esas virtudes y no mirar tanto los defectos ajenos. Muy bien en defensa (tiene razón Mohamed: Garcé es media defensa), sólido, concentrado y convencido de lo que había que hacer en el medio, y con un Fuertes “más jugador que atacante” para acompañar a un Ramírez implacable ante el gol, arriba, fueron acabadas muestras de que Colón jugó un partido especial para demostrarse a sí mismo que puede.


FUENTE: EL LITORAL

19/10/08

Reflexion del Equipo Tecnico

Colón vuelve a lo que es, un equipo que hace mucho que no puede agarrar, ni siquiera
en la mitad de la tabla, regularidad. Colón ya no juega a nada, como Bauza, tuvo una racha, y despues otra. Una buena y una mala. Lo mismo le pasa a Mohamed, cuando ya lejos le queda
al equipo el 2-1 sobre San Martin, o el luchado 1-0 a Racing. El Turco le tiene que dar un rapido cambio a esto, porque el timon vuelce a estar roto, y el es el unico que lo puede enderezar. La
prueba de fuego sera el juego que pondrá en Liniers, cuando enfrente a Vélez. Esperamos ansioso
la nota de Martin Rubino.

Gentilmente,


Camilo y su Equipo Tecnico.