27/10/08

Colón necesita jugar y ganar en Santa Fe como ante Vélez




















A Mohamed se le presenta el dilema del armado del equipo, después de un partido en el que todos jugaron de bien para arriba.
Por Enrique Cruz (h)


Cuando un plantel juega bien, gana, golea, gusta y tiene actuaciones individuales tan relevantes, al técnico también se le complica el armado del equipo si es que tiene, afuera del mismo, a jugadores a los que considera titulares. Y Capurro y Rivarola, para Mohamed, lo son.

¿Qué tiene que hacer el "Turco"? Sería irreverente y hasta podría tratarse sólo de una opinión, como la de miles y miles que armarán, desde hoy y hasta pasado mañana, sus propios equipos para recibir a Argentinos Juniors. Capurro cumplió la suspensión, ¿vuelve? Rivarola se recuperó de la lesión, ¿vuelve? Los dos salieron del equipo siendo titulares, ¿siguen siéndolo después de la gran actuación de anteayer en Liniers? ¿Será injusto el "Turco" si toca el equipo? ¿Por qué cambiar un mediocampo que tuvo rendimientos, en algunos casos, superlativos?

Estas preguntas se las estará haciendo el propio Mohamed, principal responsable del cambio de actitud y de producción futbolística que tuvo el equipo. Es él mismo, quien, con esos seis cambios que hizo entre Independiente y Vélez, denotando hasta cierta confusión y búsqueda desesperada del equipo, se convirtió en protagonista directo de la victoria. Porque, si bien es cierto los que juegan son los de adentro, el que los elige (a ellos, al esquema y a la estrategia) es el de afuera. Y la visión global que tuvo Mohamed fue perfecta: en el armado del equipo, en la elección del esquema y en la manera en que lo planteó, apretando a los volantes rivales, ahogando a Vélez en su propia salida y atacándolo en forma permanente y hasta sorpresivamente. Incluso, en los momentos en que Vélez asediaba buscando lo que nunca consiguió: descontar el partido para arrimarse en el resultado y complicar la genuina victoria de su adversario.


¿
Cambio o no cambio?

En esa búsqueda de respuestas de Mohamed, existe, al menos, la convicción de que arranca en un buen punto de partida, que fue la brillante actuación ante Vélez. Se supone que, si Mohamed supo cambiarle la cara diametralmente al equipo después de la derrota con Independiente y metiendo seis cambios, mejor podrá mantener ese rostro saludable tras la victoria del otro día. En fútbol, los triunfos -si vienen precedidos de buenas actuaciones- son fundamentales para trabajar con otro ánimo, sin tantas presiones ni exigencias.

Uno tiene la impresión de que, si es que se produce algún cambio, Capurro podría llegar a jugar contra Argentinos Juniors. Convengamos que, si no lo pone, Mohamed estará excluido de cualquier inquietud en contrario, porque se justificará en el muy buen rendimiento de Alfredo Ramírez y de Prediger, que son, en teoría, los que podrían salir (uno de los dos, claro) para que ingrese Capurro.El tema pasa por Rivarola, otro de los que gozó siempre del respaldo explícito de Mohamed. Para que juegue Rivarola, tiene que salir uno de los volantes centrales. O sacarlo a Acosta y jugar con cinco mediocampistas, pero sin enganche. Y no creo que Mohamed saque ahora a Lucas Acosta después de la gran actuación que tuvo el pibe. Sería un error quitarle ese envión y no aprovecharse de esas condiciones que son innegables y que recién pudo mostrar en todo su bagaje el sábado pasado. Además, es bueno también para un técnico aprovecharse de los momentos de los jugadores. Y tanto Lucas Acosta como Alfredo Ramírez vienen de actuaciones casi impecables y en un partido colmado de presiones y exigencias como fue el del sábado. ¿Por qué sacarlos?


H
ay que ser pacientes

Uno se imagina que no será fácil el partido del miércoles con Argentinos Juniors. Alguna vez, Gorosito dijo de su equipo: "Se van a tener que romper el alma para ganarnos". Y algo parecido uno insinuó, en aquellos pasajes iniciales de buenos resultados del torneo, de este Colón del "Turco", que luego entró en un momento de incertidumbre generalizada, cuando no se ganaba de local y empezaban a llegar las derrotas de visitante, condición en la que el grupo parece más cómodo (de los seis partidos que jugó en este Apertura, ganó 3).

Colón tiene en contra, pensando en el miércoles, la pesada mochila de reconocerse un equipo con problemas y debilidades para ganar de local. A su favor, Colón tiene el aliciente de que el 3-0 contundente con buena producción futbolística del encuentro con Vélez es un desahogo para todo el mundo sabalero. La conclusión es que hay que salir a jugar el partido con la misma actitud que ante Vélez y con paciencia. La gente querrá ganarlo a los 30 segundos de empezado, pero el equipo tiene que adoptar en Santa Fe esos mismos argumentos -futbolísticos y anímicos- que lo llevaron a construir la gran actuación del sábado.

Ganar es lo único para Colón. Pero no porque haya desesperación matemática ni otro tipo de necesidades, sino porque ya es hora de que se modifique ese 26 ó 27 por ciento de pobrísima eficacia que ha identificado el arranque de esta temporada como local. Cuatro empates y una derrota en cinco partidos, en casa propia, son la consecuencia de un problema que Colón tiene que resolver. Y allí también estará la mano del técnico, inteligente para plantear los partidos de visitante; entender y trabajar en fórmulas que le permitan empezar a encontrarse con buenas actuaciones y con victorias en Santa Fe, hoy el principal saldo negativo de esta campaña.
Y se volvió a las fuentes
Queda, como corolario de la actuación del otro día un tema sobre el que Mohamed machacó en esa reunión del lunes en el predio, después del entrenamiento, cuando la dirigencia casi en pleno, con Lerche a la cabeza, fue a conversar con el técnico para manifestarle el apoyo y respaldo total a su gestión.

Mohamed les dijo a los dirigentes: "Vamos a volver a las fuentes". ¿Cuáles son las fuentes? Que Colón sea el equipo aguerrido, fuerte emocionalmente, sólido, luchador y difícil de vencer de los últimos partidos de la temporada pasada y los primeros de la actual. Más otros detalles, como el de parar un 3-5-2 (aunque sea con la figura del enganche, llevado a la práctica por Lucas Acosta), aprovechando la vuelta de Garcé, jugador clave e indispensable para encontrar una solidez defensiva que Colón no tuvo en los últimos partidos (después del 0-0 con Banfield, al equipo le marcaron 12 goles en cinco encuentros) y que terminó con la titularidad de Blázquez y con la salida de jugadores que no rindieron de acuerdo con lo esperado, como en el caso de Diego Crosa, por ejemplo.

Ese retorno a las fuentes fue fielmente interpretado por el "Bichi" Fuertes contra Independiente, pero no contagió ni fue imitado por el resto. Algunos no pudieron por impotencia; otros, por descontrol; la mayoría, por confusión. El "Bichi", ante Vélez, fue uno más. Jugó un partido inteligente con la pelota (de sus pies se iniciaron las jugadas de los dos primeros goles), pero no se convirtió ni en el abanderado del esfuerzo ni en el responsable directo del triunfo. Y estoy seguro de que él mismo, como referente válido y de mayor experiencia, se sentirá hoy satisfecho por esa respuesta que vio de sus compañeros.

400 victorias

Con la del sábado en la cancha de Vélez, Colón cosechó su victoria número 400 en Primera División sobre un total de 1.206 partidos disputados desde 1966, año en que se produjo el debut en la máxima categoría luego del histórico ascenso de 1965. El primer triunfo se produjo en abril de 1966, cuando Colón venció a Ferro.

Argentinos y San Martín

Colón jugará el miércoles, a las 19.30, ante Argentinos Juniors en el estadio del barrio Centenario. Luego, el plantel volverá a entrenarse el jueves por la tarde y el viernes está previsto el viaje, por vía aérea, con destino a San Miguel de Tucumán para jugar el sábado, a las 21.10 (hora de Santa Fe) con San Martín en la Ciudadela tucumana. Luego de ese encuentro, Colón recibirá en su cancha la visita de Tigre, uno de los protagonistas del torneo, aunque todavía no se sabe el día y horario de este cotejo.

Promesas

De a poco, el Turco Mohamed está demostrando que es un técnico que sabe mirar para abajo y ver a los pibes del club. Le dio continuidad a Prediger, hizo lo propio y lo bancó a Lucas Acosta, recuperó la capacidad goleadora de Tito Ramírez en momentos clave del torneo pasado y también en el actual, hizo debutar a Alfredo Ramírez y llevó al banco a otros chicos, como Quilez o Mauricio Mansilla. Además, sigue mirando muy de cerca a Facundo Sánchez (volante por derecha o izquierda con excelente dinámica), y a los dos delanteros: "Cocó" Ledesma y Canario, que el sábado marcó dos de los tres goles de la reserva


FUENTE: EL LITORAL

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy buena la página!!!!! AGUANTE colon!!!!